¿Qué podemos esperar de una “dolarización” o “normalización cambiaria”?

Este último tiempo se habla mucho sobre la posibilidad de dolarizar la economía argentina.

Hoy contamos cómo afectaría en la práctica este tipo de procesos, contemplando lo que pasa ahora y lo que resultaría factible en el corto plazo.

Asumir posiciones a favor o en contra respecto a procesos sobre los cuales no tenemos margen de decisión suele ser estéril.

Por eso nos focalizamos en contar qué es factible que pase, para poder ajustar expectativas y tomar mejores decisiones, siempre en sintonía con la realidad de lo que sucede.

¿Dolarización o esquema bimonetario?

Es importante distinguir un concepto de otro, aunque en los medios se usan como sinónimos.

La dolarización completa implica eliminar la existencia del peso y su curso legal. El paso previo a dolarizar es habilitar la libre elección de moneda (esquema bimonetario).

Un esquema bimonetario consiste -como mínimo- en aceptar el libre cambio de una moneda por otra, sin cepos. Es más o menos lo que ocurre en casi todos los países. Se usa la moneda local para intercambios locales y el dólar para internacionales. 

Aunque no estemos ante soluciones mágicas, tampoco se trata de algo descabellado. Es normalizar la situación cambiaria actual. Casi todos los equipos técnicos de los tres principales candidatos contemplan estos procesos.

¿Qué más implica un esquema bimonetario?

También puede implicar que en un acuerdo entre partes, estas puedan elegir pactar una compraventa o un salario en dólares o en pesos.

Hoy en día nadie se anima a firmar contratos en dólares en Argentina -un boleto de compraventa inmueble, por ejemplo-, porque está el riesgo de que se judicialice. (El que se comprometió a pagar en dólares va a juicio declarando que no los puede adquirir por el cepo e intenta saldar la deuda en pesos a cambio oficial, reduciendo así su deuda a la mitad de lo que en realidad debe).

El impedimento de intercambiar libremente de manera legal dólares por pesos traba muchas operatorias comerciales de todo tipo. Un esquema bimonetario las normaliza y además disminuye la litigiosidad por temas cambiarios.

El primer paso que puede esperarse es la liberación de este flujo.

Además el cepo actual aísla al país del circuito internacional, que opera con moneda extranjera. Un esquema bimonetario reconectaría lo local con el exterior.

¿Qué problemas existen hoy con el sistema actual?

Más allá de las voces a favor o en contra sobre la dolarización, toda la discusión está más en lo discursivo que en lo real. Y en general, pocas veces se dedican a explicar los problemas que ya existen actualmente.

Muchas veces quienes nos consultan se sorprenden de la cantidad de restricciones directas, indirectas y cruzadas que pesan a la hora de ingresar o egresar capital a la Argentina. 

Exterior y Cambios no lleva más de una década de vigencia pero ya tiene más de 80 modificatorias.

Cuestiones como un subsidio al agua en una casa que ya se vendió impiden que una familia que emigra pueda llevarse a otro país el dinero que le pagó el comprador del inmueble, por ejemplo.

Hay muchos aspectos en los que la situación hoy es crítica y no es viable continuar con el esquema actual. A continuación dejamos los más importantes.

Problemas para trabajadores y ahorristas
  • Un freelancer que cobra dinero del exterior está obligado a pesificar a cotización oficial, perdiendo así más de la mitad de sus ingresos. No se trata de impuestos, sino solamente de brecha cambiaria. Si bien el gobierno promulgó un “permitido” de hasta 12.000USD al año, pocos pueden acceder a ese beneficio en la práctica.
  • Las personas que reciben algún subsidio en Argentina no pueden acceder a la compra de dólar bursátil, por lo cual solamente pueden comprar dólar “blue”. Esos ahorros luego no los pueden depositar en el banco porque no tienen cómo justificar la compra de moneda extranjera, aunque sí puedan justificar sus ingresos.
  • Muchas personas que tienen dólares ganados honestamente pero fuera del sistema bancario, no pueden hacer uso de ellos sin quedar sujetos al impuesto de Bienes Personales. Ese impuesto termina trabando inversiones en el país y favoreciéndolas en el exterior. (Fuera de Argentina no es necesario tener BBPP al día para comprar un inmueble, pero dentro sí, por ejemplo.)
Problemas para inversionistas y empresas
  • Quienes quieren invertir en Argentina desde el exterior (comprar inmuebles, instalar una empresa), no pueden transferir el dinero sin perder la mitad de su valor. Los no-residentes no pueden tener cuentas bancarias en dólares. Cualquier simple pago implica operar mediante sociedades de Bolsa y personas jurídicas, de lo contrario el dinero se pesifica a oficial. Esto desalienta a inversores, tanto a  pequeños como a grandes.
  • Multinacionales argentinas que están dispuestas a pagar salarios en dólares a sus empleados en Argentina se ven obligadas a pesificarlos. Eso genera que el empleado cobre la mitad de lo que la empresa paga, perjudicándolo.
Problemas para emigrantes e inmigrantes
Problemas en Comercio Exterior
  • Un exportador de bienes no puede recibir el pago por ellos en su cuenta bancaria sin que el BCRA lo pesifique o dicte un tipo de cambio específico para su actividad (dólar maíz, dólar soja, dólar trigo…).
  • Un importador no puede pagar importaciones con dólares propios, debe solicitárselos al BCRA, que otorga o deniega las autorizaciones.

[Actualizado 29 de septiembre]

El BCRA habilitó a empresas a ingresar dólares a Argentina vía CCL y a pagar importaciones del mismo modo sin aplicarles luego restricciones para operar en el MULC. Es una medida que quita una parte del cepo actual a empresas. Rige a partir del próximo lunes 2 de octubre.

Problemas en la compraventa de inmuebles
  • Alguien que vendió una propiedad en dólares pero escrituró en pesos por pedido del comprador, no puede ingresar luego esos dólares en el banco. A pesar de haber pagado los impuestos correspondientes y tener la escritura correcta en todos los demás aspectos.
  • Asimismo, quien haya vendido un inmueble escriturándolo en dólares, no puede depositar el dinero en su banco si no tiene una cuenta en dólares. Y hace tiempo ya que son casi imposibles de abrir: ¿Por qué ya no se pueden abrir cuentas en USD en Argentina?

¿Qué soluciones aporta un esquema bimonetario?

Esta es una lista de cuestiones básicas que se solucionarían a partir de la habilitación de la libre circulación tanto del peso como del dólar. Pueden lograrse en el mediano plazo, aunque no se dolarice la economía, o si se dolariza más adelante.

  • Quienes reciban ingresos del exterior (pagos, exportaciones, alquileres, dividendos, salarios) los reciben en dólares en su cuenta bancaria. Solamente pagan comisiones bancarias e impuestos correspondientes a su actividad. Luego son libres de cambiarlos por pesos en la medida en que quieran.
  • Un no-residente podría tener cuentas en dólares o pesos para hacer inversiones en Argentina, sin que le pesifiquen a cotización oficial.
  • Deja de existir un incentivo para pedirle dólares artificialmente baratos al BCRA.
  • Un importador puede usar dólares propios para pagar mercadería al exterior, sin necesidad de SIRAs.
  • Deja de haber un freno a quien quiera ingresar dólares a Argentina legalmente, porque por cada dólar le dan los pesos equivalentes según el tipo de cambio real. (Freelancers, exportadores, turistas, inversores, hijos en el exterior que envían dinero para ayudar a sus padres, etc.).
  • Se desincentivan las inversiones financieras vinculadas al tipo de cambio artificial (Rofex, arbitrajes con bonos, “rulos”, carry trade, etc), permitiendo que el capital se redirija al ámbito productivo.

Ojo: nada garantiza que un futuro gobierno -del partido que sea- aplique estos cambios sensatamente e introduzca un esquema bimonetario.

Después de todo, el sistema actual le deja mucho dinero a algunos sectores. Como dice el dicho: con cada barrera, también viene la caseta del peaje.

Sin embargo, es como funcionan las cosas en otros países.

¿Un esquema bimonetario implica que los salarios y los alimentos estén en dólares?

No. El bimonetarismo permite y habilita, pero no obliga. Esa es la diferencia con el sistema actual, y también con la dolarización pura.

Algunos analistas lo describen como el primer escalón antes de dolarizar. Ningún partido político propone dolarización de un día para otro.

Puede ser que alguna empresa elija ofrecer salarios en dólares a puestos calificados para atraer talento. No significa que un albañil cobre el jornal en dólares.

Tampoco es que un kilo de papas se pague en dólares. Sería imposible pagar bienes de bajo precio con dólares, ya que en Argentina prácticamente no hay dólares en billetes de baja denominación ni monedas, y por ahora no es factible que otro país los aporte.

Sí se podría pagar con dólares un camión que transporte las papas (cosa que ya ocurre), sin que el comprador se vea en problemas para justificar dónde compró esos dólares.

Y alguien que recibe su salario en pesos podría usarlo para comprar cosas en pesos. O bien destinar una parte a comprar dólares legalmente si lo desea.

Hoy en día son muy pocas las personas habilitadas a hacerlo legalmente.

¿Un esquema bimonetario implica un blanqueo masivo?

Quien presentó un proyecto de blanqueo por ahora fue Sergio Massa, actual ministro de Economía. Se llama “Declaración Voluntaria del Ahorro Argentino no Exteriorizado” y se puede leer aquí

Si bien Carlos Rodríguez -asesor de Javier Milei- habló de un “perdón de mercado” (sin definirlo en profundidad), eso no implica necesariamente un blanqueo como los de 2007 y 2016.

Sí quizás se evalúe eliminar el “castigo” de las alícuotas en BBPP por tener dinero en efectivo. Para evitar salida de depósitos alcanzaría con ofrecer algún beneficio fiscal para los montos ya bancarizados. De ahí a que algún gobierno (de nuevo, sea del partido que sea) esté dispuesto a resignar impuestos, ya es otro cantar.

Se pueden seguir exigiendo pruebas del origen de los fondos tal como propone la OCDE, pero eliminando el requisito de explicar cómo se pasó de pesos a dólar o de dólares a pesos.

Es un requisito que en la mayoría de países no existe, ya que el intercambio de moneda es libre y hay un solo tipo de cambio.

¿Puede generar devaluación un esquema bimonetario o una dolarización?

Lamentablemente la devaluación va a darse de todas formas. No hay mucha alternativa después de años de un tipo de cambio artificialmente bajo. Además las reservas del BCRA son negativas, y hay una deuda por importaciones de alrededor de 15.000M USD.

Ya hubo una devaluación del 22% el lunes siguiente a las PASO. Es posible que también se devalúe el día después de las próximas elecciones.

Conclusiones

La incertidumbre sigue siendo muy alta en todos los aspectos. Pero en la práctica, un esquema bimonetario es factible. No es “un absurdo”. No implica necesariamente quiebras bancarias, cambios en la Constitución ni blanqueo generalizado símil paraíso fiscal.

Adoptarlo no equivale a terminar en caos y crisis. Tampoco es una panacea capaz de transformar a Argentina en Singapur.

Es más bien recuperar la racionalidad de una normalidad cambiaria básica (como hubo entre 2003 y 2009, por ejemplo), necesaria para el funcionamiento comercial y financiero de cualquier país.

Que el próximo gobierno -gane quien ganase las elecciones- logre implementarlo con éxito, es algo que está por verse.

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