Vuelos baratos: ¿cómo le ponen precio a un pasaje aéreo?

Cuando hay vuelos baratos, mucha gente desconfía. Piensan que son una trampa, porque desconocen cómo se calculan los precios de los billetes aéreos. Enterate el por qué de las ofertas y animate a viajar más.

¿Cómo se le pone precio a un pasaje aéreo?

Muchos pensarán que es por el costo de la nafta, los sueldos de los pilotos, la comida, si te dan mantitas y almohaditas, si vas lejos o cerca, si el destino donde aterriza cobra tasas aeroportuarias caras…

Bueno, esos son factores que influyen en el precio de un pasaje, pero no lo determinan. 

¿Y cómo calculan las aerolíneas el precio de los vuelos baratos para que sean rentables?

Hoy en día las aerolíneas también calculan los precios para sus pasajes mediante algoritmos bien complejos, que se alimentan de todo tipo de variables. ¿Cuáles? Las más locas que se te ocurran: un concierto de Lady Gaga, el resultado de un partido de fútbol o un brote de gripe.

No estoy desvariando, es así. Las aerolíneas y las agencias de viaje tienen formas de saber si en determinada fecha va a haber una gran demanda de vuelos hacia cierto destino.¿Gracias a quién? A Google.

Por ejemplo:

  • Argentina gana un partido contra Ecuador. Entonces un montón de gente se pone a buscar vuelos a al próximo país que celebrará el mundial. Google se da cuenta y le avisa a las aerolíneas para que aumenten.
  • Lady Gaga anuncia que va a hacer un recital en Rosario. Ídem, Google les pasa el dato a las compañías aéreas.
  • Estalla una paranoia mediática sobre la gripe aviar en México. Es posible que menos gente busque pasajes hacia allá. También en ese caso Google va a decir “bajá los precios porque no quiere ir nadie.”

Estos son sólo algunos ejemplos, y bastante simplificados. En realidad el funcionamiento es más complejo. Los algoritmos también pueden contemplar el precio futuro del petróleo, condiciones meteorológicas, lo que se te ocurra.

También tienen en cuenta las redes sociales

A través de procesos de Big Data (más o menos sofisticados) las aerolíneas y agencias de viaje descubren cuáles son los destinos que están de moda, los que van a despertar interés en los próximos años, los que presentan un potencial para consolidar una futura ruta aérea, etcétera.

Si te perdiste con lo de Big Data, te pongo un ejemplo medio pavo pero fácil de entender: los analistas cuentan la cantidad de veces que se mencionó un destino con hashtags en Instagram. O cuántos retwits tuvo la foto de una isla en las Maldivas que compartió un famoso.

Por ahí al que no está en tema le parece una pavada, pero la realidad es que este tipo de información que aportan las redes es valiosísima para las empresas.

¿Google nos está espiando?

Cuando se dice que las redes “filtran información” no quiere decir que el FBI ahora sabe que Doña Graciela de Coghlan comió milanesas con pan integral porque lo dijo en Twitter.

Lo que hacen es reunir información sobre tendencias. Ese tweet de Graciela se convierte en un dato: usó pan integral, le interesa el pan integral. Vos dirás, ¿a quién le importa Graciela de Coghlan?

La cuestión es que al Big Data lo llaman BIG por algo: no cuentan dos o tres twits, fácilmente manejan bases de datos de arriba de un millón, y los acumulan y comparan a través del tiempo.

El twit de Graciela es sólo eso, pero cuando tenés cinco millones de twits en un mes sobre pan integral, tenés una tendencia. 

Al responsable de marketing de una empresa panificadora le presentan un informe y dice “bueno, lancemos una línea de pan lactal integral”. Y el gerente le contesta “dale, y subimos un poco el precio aprovechando que está de moda”. 

Islandia, Morro y las paltas 

Puse comida como ejemplo porque es más visible. ¿Se acuerdan del furor por la pizza con rúcula hace unos años? ¿O la locura por el kale? ¡Y las paltas! Aguacate esto, aguacate lo otro, tatuajes de paltas, avocado toast esto, avocado toast lo otro. Emojis de paltas, GIFS de paltas… O el poké hawaiano.

Bueno, con los destinos turísticos pasa algo similar. ¿Viste que hay lugares que de repente se ponen de moda? ¿Quién iba a Dubrovnik o a Islandia hace veinte años? ¿Por qué en 2010 todo joven argentino quería ir a a Morro de São Paulo?

Vuelos baratos vs tendencias

Los seres humanos somos muy influenciables, nos guiamos mucho por lo que nos dice un amigo que fue, una prima, un conocido. Y los viajes ¡son contagiosos! 

Cuando alguien en quien confiás te dice que viajó a tal lugar y la pasó fenómeno, te dan ganas de ir. Puede ser un amigo, una modelo, alguien de la oficina.

Las redes sociales hacen que el proceso sea mucho más rápido, y que además ya no sea privado. Porque ya no hablás de tus vacaciones solamente en la cocina de tu casa, donde el analista de Big Data no entra. Hablás en Facebook, twiteás, lo comentás por el grupo de Whatsapp, mandás mails a un hotel, googleás cosas para hacer… todo eso se puede ver y se analiza.

Y si un lugar se vuelve tendencia, se pone muy de moda… los vuelos baratos hacia allí desaparecen. Pero así y todo, pueden surgir cada tanto.

También, cuando un destino se está intentando posicionar, es posible que encuentres muchos más vuelos baratos para llegar. Fue el caso del Amazonas, cuando la aerolínea Gol empezó a ofrecer tramos directos entre Ezeiza y Manaus (Brasil).

Fue una explicación larga pero me pareció piola contarlo porque mucha gente no sabe estas cosas. Y a partir de ese desconocimiento se hace toda una película sobre un supuesto lado malo de los vuelos baratos, que no es real.   

¿Ya te convenciste de que vos también podés volar barato? ¡Animate! Este texto es un extracto de mi post Por qué hay vuelos baratos Si querés saber más, o dónde conseguí los yo para mis últimos viajes, podés leer este post: Pasajes a Europa: cómo hacer para que salgan baratos 😉

¡Buen viaje!

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